Las exuberantes expresiones del lenguaje castellano (II)

Alberto Esteban Benítez
el 18 de noviembre, 2020· 3 min

Existe todo un argot de expresiones en castellano que utilizamos frecuentemente y cuyo significado a menudo desconocemos. En el anterior post ya mencionamos algunas muy curiosas, y en esta segunda parte continuaremos dando significado a aquellas que mantuvimos al margen en su momento por no avasallar al lector, pero que francamente creemos importantes y es nuestra obligación explicar. A continuación, algunas de las expresiones populares más escuchadas en nuestro día a día:

  • Agarrarse a un clavo ardiendo: tiene su origen en los tiempos de la Inquisición. Dicha institución obligaba a una persona a sostener un hierro al rojo vivo con sus manos para comprobar su inocencia o culpabilidad. Si la persona no se quemaba, era inocente. En la actualidad, esta expresión se utiliza cuando una persona está en una situación difícil y utiliza cualquier argumento o recurso para salvarse a sí mismo.

  • No mezclar churras con merinas: una de las expresiones en castellano más famosas, que tiene su origen en la productividad ganadera. Las churras son un tipo de oveja que proporcionan una exquisita leche y carne, mientras que las merinas son apreciadas por su lana. Mezclar ambas sería un error. Esta expresión se ha ido degenerando con el paso del tiempo, hasta tal punto que actualmente lo más normal es escuchar “no mezcles los churros con las meninas”.

  • Verse el plumero: el origen de esta expresión se remonta a 1812, cuando se crea la Milicia Nacional, un grupo de voluntarios a la causa liberal y cuyo atuendo acababa sobre la cabeza en un penacho de plumas que coronaba el gorro oficial. Los absolutistas se oponían a este movimiento, y en los discursos utilizaban la expresión para denotar dichas ideas liberales en algún individuo. Hoy en día, la expresión se utiliza para indicar que nos hemos dado cuenta de las intenciones reales de una persona, y especialmente cuando éstas son negativas.

  • Irse por los cerros de Úbeda: o “irse por las ramas”, significa divagar o alejarse del tema principal que se está tratando. Esta expresión proviene del año 1234, durante la reconquista de la ciudad de Úbeda por parte de los cristianos. Álvar Fáñez, un importante capitán, desaparece justo antes de la batalla y se le da por muerto. Cuando Úbeda es reconquistada, el capitán aparece, y cuando el rey Fernando III le preguntó que dónde estaba, el capitán contestó: “me perdí por aquellos cerros”.

  • Armarse la Marimorena: se refiere a un conflicto o pelea de grandes dimensiones. Se especula que el origen de esta expresión proviene del siglo XVI, cuando un grupo de soldados sedientos llegaron a una taberna en la Cava Baja regentada por un matrimonio compuesto por Alonso de Zayas y María Morena. Los soldados exigieron el mejor vino, y los taberneros se negaron ya que dicha taberna era frecuentada por altos cargos de la Corte y preferían reservar su mejor vino para ese tipo de ocasiones. A la negativa se opusieron los soldados, comenzando así un conflicto que desembocó en proceso judicial más adelante. Por lo que se cuenta, María Morena fue la que salió victoriosa por su temperamento de armas tomar.

Otras expresiones populares que han tomado un matiz coloquial a partir de la transformación del lenguaje y que hemos considerado oportunas citar son las siguientes:

  • Es de cajón: cuando algo es tan sumamente sencillo como el mecanismo de un cajón.

  • Al plato y a las tajadas: cuando se pretende estar atento y/o participar en varios eventos a la vez.

  • Columpiarse: coloquialmente hace referencia a equivocarse. Es una expresión vulgar que ha podido tomar significado del verbo resbalarse, no haciendo una referencia literal sino figurada.

  • Llegar a buen puerto: esta expresión es muy famosa y viene a significar hacer las cosas bien, o conseguir que las cosas salgan como esperabas.