¿Por qué a veces no coinciden los subtítulos con lo que se dice en la película?

Cristina Díez Pampliega
el 11 de septiembre, 2020· 4 min

Lo hemos vivido todos los que subtitulamos películas extranjeras: alguien que nos conoce va al cine a ver una película en versión original subtitulada, o la ve en el salón de su casa en alguna plataforma digital de cine y, ¡eureka!, descubre que en los subtítulos no está traducido todo lo que están diciendo los personajes en una determinada escena. Lo primero que suele pensar es que el traductor o la traductora ha tenido un descuido, pero cuando observa que el problema persiste, es decir, que casi sistemáticamente no está traducido todo lo que dicen los personajes, sino que, a lo sumo, está resumido, se abre paso la duda en el atento espectador. En la siguiente ocasión en que se encuentra con nosotros, no desaprovecha la oportunidad y, a la primera de cambio, nos espeta:

—Me he estado fijando en los subtítulos de una peli que vi el otro día, y faltaban muchas cosas o no estaban traducidas exactamente como se esperaría. ¿Era malo el traductor o hay alguna otra explicación?

Por supuesto, hay otra explicación. Obviamente hay traductores mejores y peores como en todas las profesiones y oficios, pero, en general, los traductores bien formados y con una experiencia mínima son, cuando menos, correctos y no omiten nada en una traducción audiovisual que sea necesario para la compresión. Sin embargo, todo lo que no sea necesario para la compresión sí que puede y en muchas ocasiones debe ser omitido en los subtítulos.

El principal motivo de esta necesidad reside en la diferencia entre el ritmo que impera en la comunicación oral y el ritmo de lectura que tenemos los humanos. Si se tradujera todo el texto oral de una película (con la proporción habitual de diálogos que estas suelen presentar), se acabaría la película y los espectadores necesitarían probablemente una hora más para terminar de leer la traducción, es decir, que, traduciendo todo, sería imposible acompasar los subtítulos con las correspondientes intervenciones de los personajes respetando al mismo tiempo la velocidad lectora de los espectadores, y estos prácticamente ni "verían" la película, sino que se pasarían todo el tiempo leyendo los subtítulos sin poder levantar la vista para contemplar a los personajes o las escenas.

Una de las claves de la subtitulación radica en conseguir acompasar las diferentes velocidades de la compresión oral y la comprensión lectora, teniendo en cuenta que, por norma general, un personaje o una persona siempre va a comunicar oralmente más en un periodo de tiempo determinado de lo que es posible leer en ese mismo periodo.

Y de este hecho se derivan al menos dos de las principales estrategias que necesita aplicar y dominar el traductor o traductora de subtítulos: el resumen y la concisión. Esto también implica que la traducción de subtítulos es una de las tipologías que más se tiene que alejar por necesidad de la literalidad. El subtítulo debe ser lo más fiel posible al texto original expresado oralmente (al igual que cualquier otro tipo de traducción), pero en muchísimas ocasiones, el tiempo del que se dispone para leer el subtítulo no permite traducir toda la información expresada en el mensaje oral, así que hay que resumir, a veces, incluso sacrificar información. Así, pues, el traductor subtitulador no solo debe saber traducir, sino también resumir y redactar de la manera más concisa posible.

La necesidad de concisión viene dada también por otro rasgo peculiar de la subtitulación: para cada subtítulo generalmente se dispone de un espacio predeterminado e inamovible. Por ejemplo, para cada subtítulo se disponen de como máximo dos líneas de como máximo 38 matrices (caracteres totales incluidos espacios en blanco). A veces es fácil "recortar" un subtítulo, por ejemplo, simplemente escribiendo "solo", en lugar de "solamente", o "lo que pasa en la calle" en lugar de "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa"; pero muchas veces el asunto es más complicado: la búsqueda de sinónimos más cortos (y, por supuesto, válidos en los distintos contextos) es uno de los "juegos" a los que más tiempo dedican los subtituladores y subtituladoras.

Resumiendo: No, no somos tan malos los traductores que subtitulamos las películas extranjeras. El fallo está más bien en esperar que traduzcamos en subtítulos el guion entero, algo que, por supuesto, podríamos hacer llenando de texto escrito la pantalla entera, aunque tapemos a los personajes, aunque el espectador tenga que estar dándole al "pause" a cada poco para poder terminar de leer los subtítulos. Pero no lo hacemos porque no somos ni tan malos ni tan malvados.

Cristina Díez Pampliega