Los 10 amores necesarios del traductor autónomo

Juan Isidoro Ciruelos Huarte
el 20 de noviembre, 2020· 6 min

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Amor por las letras

Es un amor necesario para poder simplemente traducir manuales de uso de aparatos que no tendrías interés en comprar, documentales que no te sentarías a ver, o contratos de ferias de muestras que no visitarías. Si amas las letras, sacarás fuerzas a partir del nuevo vocabulario que irás aprendiendo, o de la belleza de esas frases de tu traducción que mejoran las originales. Incluso, de la nueva cultura general que irás atesorando.

Amor por la libertad

El trabajo autónomo te permite a menudo confeccionar tu propia jornada laboral de una forma adaptada a tus circunstancias y prioridades. Tal flexibilidad es, como apuntaremos de soslayo (pues a buen entendedor pocas palabras bastan), un arma de doble filo. Con todo, si eres riguroso y honesto contigo mismo, podrás traducir esa libertad propia del trabajo autónomo en una mayor eficiencia y, por tanto, en unos ingresos más altos y en una mayor satisfacción personal.

Amor por la responsabilidad

Toda libertad implica una responsabilidad. Si un asalariado debe completar diariamente su jornada de ocho horas, tú no debes permitirte privilegios. Flexibilidad no debe significar comodidad, pues, como dice el proverbio, “la comodidad se paga”, y luego vienen las penas. El pescador, durante las horas en que no puede salir a faenar, repara las redes. El traductor autónomo, durante las horas o incluso días en que no tiene encargos, puede ampliar su red comercial o mejorar sus aptitudes.

Amor por la emprendeduría

Lo hubieras soñado o no, lo hubieras deseado o no, ya eres empresario/a. La cuota mensual de autónomos y la liquidación trimestral del IVA así lo demuestran, y debes actuar en consecuencia. El mundo de la empresa, y toda la especialización y la innovación que exige, ya no te son ajenos. No eres un subordinado de las agencias que recurren a ti, eres un empresario y has de velar por los intereses de tu empresa, incluso aunque sea unipersonal (o con mayor motivo).

Amor por el dinero

El análisis coste-beneficio debe ser un puntal de tu actividad como traductor/a autónomo/a. Como dijo Coco Chanel, quien empezó como una sencilla –pero ambiciosa- costurera “autónoma”:

El dinero es libertad (Arte Documentales: 2019).

Como dice J. K. Rowling,

La pobreza no es ninguna experiencia dignificadora. La pobreza causa miedo, angustia e incluso desesperanza, y va acompañada de infinidad de humillaciones y adversidades mortificantes. Salir de la pobreza mediante el esfuerzo personal es algo de lo que sentirse orgulloso, pues la pobreza como tal solo la idealizan los necios (Una vida plena: 2018).

En nuestro sector, sobrevuela a veces una cierta complacencia con la precariedad tan cínica como opaca. No te amoldes ni te resignes a ella. Piensa en la cantidad de cosas enriquecedoras adicionales que podrás hacer si ganas más dinero.

Amor por la gente

Como dice mi padre, quien desarrolló su carrera en la banca comercial, “la gente siempre te abre más puertas de las que te cierra”. A mi modo de ver, el sector de la traducción es muy oligárquico (¿cómo se consigue ser traductor literario?) y por tanto es poco emprendedor en el mejor sentido de la palabra. Tal endogamia no debe aislarte; al contrario, debe animarte a incidir en una visión depurada de las relaciones sociales y comerciales, donde los traductores más innovadores seamos capaces de relacionarnos con más gente para detectar necesidades comerciales insatisfechas -o hasta nuevas- y así hallar oportunidades de negocio y de crecimiento profesional y personal.

Amor por el trabajo en equipo

Cuando, al plantearte empezar como traductor autónomo, eches un vistazo a las redes sociales, observarás que algunos traductores influyentes -que no son necesariamente los mejores- enumeran los conocimientos imprescindibles para ejercer esta profesión. Pues bien, si les haces caso, no empezarás nunca. Son unos listados parecidos a los requisitos interminables que la UE exige a ciertos productos agroalimentarios extracomunitarios para poder penetrar en el mercado único: están ideados precisamente para que no penetren nunca. Al empezar, solo necesitas ilusión y dedicación (no es poca cosa). Después, tú mismo te irás perfeccionando conforme a tu visión del negocio y a tus necesidades. Y en dicho camino descubrirás que puedes contar con la ayuda de los demás; por ejemplo, puedes contar con los recursos de las propias agencias que te encarguen proyectos. Como muestra, te diré que puedes consultarle tus dudas informáticas -por más simples que te parezcan- a su informático de contacto (bendito Hangouts). En definitiva, y aunque parezca paradójico, el trabajo de traductor autónomo debe ser un trabajo en equipo con las agencias. No estás solo/a, por mucho que algunos lo insinúen.

Amor por la informática

Yo, que me considero torpón con la informática, te recomiendo que al menos te encariñes de ella, pues te facilitará mucho el trabajo. Aprende del informático. Prueba por tu cuenta. Supera el miedo y la pereza y haz autoformación. Si tú también te consideras torpón/a, déjame decirte que tengo la sensación de que en informática casi todos los errores tienen una solución indolora. No hace falta que domines la informática al nivel de traductores como @insideloc o @tradumata, pero sí puedes aprender de ellos (estate atento/a a los cursos en línea que organizan numerosas asociaciones de traductores). Desarrolla al máximo tus aptitudes distintivas y perfecciónate en las que no lo son tanto.

Amor por las suscripciones

Cuando yo empecé como traductor autónomo, me abrumaba pensar que necesitaría hacer desembolsos considerables de dinero para adquirir programas informáticos y demás herramientas. Pronto descubrí que el mundo no va por ahí, sino que va por el sistema de suscripciones, tal y como explica este artículo. Yo, por ejemplo, estoy suscrito a un programa de traducción asistida que se llama Argos. Y a una gestoría de confianza donde me llevan la contabilidad e incluso me informan de ayudas para autónomos. Iniciarse como traductor autónomo no es difícil.

Amor por la cultura

No quería acabar esta reflexión sin insistir en que, por más grises y monótonos que sean algunos encargos de traducción, está en tus manos el abordarlos como ocasiones para culturizarte. Y, en cualquier caso, recuerda que todo encargo de traducción enriquece tus habilidades lingüísticas y traductoras. Piensa que no todas las profesiones representan en sí mismas una oportunidad cultural; por lo que, si quieres, puedes sentirte afortunado de trabajar como traductor. En la profesión de traductor/a hay bastantes jornadas de niebla, pero no deben hacernos olvidar que el cielo es azul.

Aunque sea solo levemente, espero haberte ayudado. Mucha suerte.